Eco ...



Fue una mañana, recién inaugurado el día. 
Cuando la consciencia aún no nos ha hecho adultos y sensatos. 
Fue una mañana, con los ojos pequeñitos, cuando por fin decidió desnudarse ante él en cuerpo y alma. 

Sin dejar de mirarle, abrió su corazón y se fue vaciando lentamente.

De su interior brotaba calor, de sus labios, palabras y susurros.  

Con un gran esfuerzo consiguió decir: Te quiero. 

Las palabras, suspendidas en el aire, comenzaron a chocar contra las paredes de aquella habitación blanca, limpia, libre ... que las devolvió rebotadas con eco. 

Él entonces     la quiso, la quiso, la quiso ... 


Eco


(... ...)



3 comentarios:

  1. yo suspiro, suspiro, suspiro...

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  2. Me gusta el misterio de tus puntos de suspense, entre la imagen y la palabra. Me quedo.
    Tu nuevo seguidor
    Spaghetti

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