Estoy dejando reposar el café ...




Estoy dejando reposar el café.

Y también estoy dejando reposar la vida. Estoy esperando que todo se coloque, que el tiempo haga su trabajo, que la vida que construyo tome forma, que los cimientos cojan consistencia, y entonces, saborear la taza del café más puro del mundo, sin edulcorar, puro, fuerte, eso sí, acompañado de algo dulce ... Uhm!!!  No pienso dejar ni las migajas ... 

Ay!! Si me escucháis suspirar, es que estoy dejando reposar el café. Y la vida.






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¿Dónde van las miradas perdidas?

(una historia contenida en una mirada perdida)





No sé donde irán las de los demás, las mías van a un recuerdo lejano, a ese intento desesperado de traerlo al presente del modo más fiel posible. A un estribillo, a una frase que usaba de pequeña, a un sonido que me despierta el modo nostálgico, a un olor. 

Podría llenar un solar sólo con mis miradas perdidas. Las tengo de todo tipo. Las que surgen cuando algo me aburre o no me interesa. Las que provoca el fuego de mi chimenea, o la lluvia, o, sobre todo, la nieve al caer. También están las que deja el amor, con suspiro incorporado, las que provoca el estallido del sexo, o escuchar una propuesta poco decente. 

Tengo miradas perdidas que no saben dónde nacen ni por qué. Tengo también mis miradas perdidas preferidas, que suelen ser las que desembocan en el comienzo de un relato. Y luego están las de los demás, que me llevan a imaginar y volar detrás de ellas. Miradas que me provocan y lanzan mi imaginación a volar sin red. Miradas robadas, miradas que lo cuentan todo sin contarte nada.



¿Dónde van las miradas perdidas?

A vosotros, a todos los que me permitís colarme en ellas, aunque a veces no lo sepáis, GRACIAS.


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Se me acaba el año ...







Se me acaba el año y me doy cuenta de que se me quedan muchos libros a medias y muchos más sin leer. Tengo planes incompletos y listas en libretas que no consigo terminar de tachar. Se me han quedado películas por ver y exposiciones por visitar. No he cumplido ni todas mis promesas y menos aún mis propósitos. 

Se me acaba el año y no te dije todo lo que se me pasa por la cabeza, ni todo lo que me late en el corazón. Se termina el año y el mapa de destinos contigo sigue incompleto. Se nos va un año y tengo tantos lugares donde despertar de tu mano aún sin usar ... 

Se me acaba el año y miro atrás y siento que se me va a quedar corta esta vida para vivir todas esas listas, promesas, planes o proyectos que tengo en la cabeza. Pero también, se me acaba el año, miro hacia atrás y sonrío. Estoy llena de promesas, planes, proyectos, ideas, momentos contigo, momentos conmigo, sitios por descubrir, GANAS! 

Se me acaba el año y yo ya estoy llenando el que viene.



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La vida es también aquello que no contamos





La vida es también aquello que no contamos. Y es que la vida tiene una cara B.

Que puede ser un mal despertar, con el pelo revuelto y los ojos pegados. Un día que nos cuesta empezar. La pereza de algunos reencuentros. El miedo escénico que camuflamos con risas forzadas y miradas que buscan apoyo para seguir. 

La vida también es equivocarse conscientemente, y saber que volveremos a hacerlo mal. Aceptarlo. Es comernos algo prohibido cuando nadie nos ve, es mentir sobre el número de copas que nos tomamos anoche. Es contar por quinta vez aquella anécdota de la universidad que ya todos conocen. Es llevarte una talla menos al probador con la esperanza de que nos valga. Es mal cantar en inglés las canciones que suenan en el coche. 

O tratar de contener el llanto en el cine, porque la película tampoco es para tanto. Es olvidarse de una fecha señalada o de devolver una llamada. La vida tiene otra cara, la que nunca maquillamos, la que no se enseña en fotos o entradas bonitas de Facebook. La vida tiene esa cara B y la tenemos todos. Y, a veces, se nos transparenta.

La vida tiene también un lado oculto, imaginado, un sueño que cada uno tenemos y que no siempre perseguimos. La vida tiene una cara B que es donde aprovechamos para soñar como queremos que sea la cara A. Y quizá sea ahí, es el trastero, donde tengamos que empezar a reinventarnos, a soñarnos. 

La vida es maravillosa. Con todas sus caras.  




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la belleza de lo efímero ...




¿Has pensando alguna vez que hace tan bello al otoño? 

Yo sí, y no son sus colores que parecen recién salidos de la paleta de un pintor. Ni siquiera es esa niebla perfecta que se cuela entre las ramas de los pinos y te envuelve abrazando. No, no son los mantos de hojas a tus pies, ni los helechos mudando de piel. Lo que hace tan bello al otoño es que es efímero.

Imagina que llevas tres estaciones esperando la llegada de ese brote salvaje de color, suspirando por días nublados y añorando el sonido de las hojas al pasear sobre ellas. ¿Lo ves? Y es entonces, una mañana, cuando caminando descuidada, llevas tus manos al cuello para subir el cuello de tu jersey, ves caer la primera hoja cobriza y suspiras. Ya está aquí ... sí, tarde, pero ya ha llegado. Y tenemos un suspiro para disfrutarlo. ¿Reconoces esa sensación de felicidad? 

La belleza de lo efímero. Yo amo esa sensación.

Ahora, imagina, que llevas una vida soñando e imaginando, escribiendo historias sobre como sería el amor de tu vida. Una vida dibujando esbozos de su sonrisa, de sus abrazos, del tacto de sus manos sobre tu piel. Imagina que no sabes si, como el otoño, sólo harán falta tres estaciones para que llegue o quizá no llegue nunca.

Y entonces, una tarde fría de Febrero, aparece. 


¿Qué haces ante la confirmación de lo que siempre quisiste?

Yo, cada día, lo vivo como si solo tuviera un suspiro para estar con él, para abrazarnos, para provocarnos la risa. Ahora, cada día, lo vivo como si fuera a terminarse mañana. Y ahora, soy más feliz. Quizá, entre otras razones, porque ahora disfruto de la belleza de lo efímero. 

Probad ... 

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Me gusta de ti que te guste la lluvia






Me gusta de ti que te guste la lluvia. Que mojarte no sea obstáculo para no cruzar la calle o conquistar tu objetivo. Me gusta de ti que te dejes llevar sin preguntar, con un "sí" en la mirada, que transmite seguridad. Me gusta de ti que no te dejas alterar y sabes controlar mis cambios de humor con el mismo tono con el que me susurras "te quiero" entre sueños. Me gusta de ti que me invitas cada día a mostrarme como soy, como nadie me ha conocido jamás. Me gusta de ti tu manera de consentirme. Me gusta de ti que te gusten los charcos. 

Nunca fui de las que se resguarda de la lluvia. Contigo de la mano, nos vamos a beber hasta las olas. 

Foto: Carlos de Francisco 

"if you live it up, you won’t live it down" - Tom Waits 

Cada vez que te beso me sabe a poco ...






¿Sabes, esas películas donde de repente se congela la escena y sólo el protagonista puede moverse? ¿Has tenido alguna vez esa sensación de no pertenecer al momento que estás viviendo? Y, en esas reuniones aburridas, que no sabes muy bien por qué estás allí, que nada va contigo ... y te evades, pierdes la mirada por la ventana y sólo reaccionas cuando alguien te da un codazo ... 

Vivirte es esa escena, abrazarte es dejar de pertenecer al resto del mundo y hacer hogar en el hueco de tu abrazo. Besarte es mi evasión favorita. 

Y no me importa el influjo de la luna, o la melancolía, ya no. Tengo lo que necesito. La capacidad de parar el mundo y quedarme sola contigo. Perdidos en nuestros juegos favoritos. Riéndonos de tonterías que sólo nosotros conocemos. Apretándonos la mano cuando algo nos da vértigo. Sonriéndonos cómplices de una historia que sólo nosotros somos capaces de contar .... y, que a veces, dejamos que la cuenten por nosotros. Dicen que sólo hace falta mirarnos cuando estamos juntos y que se cuenta sola ... vamos a creérnoslo, porque ... "cada vez que te beso me sabe a poco ... "