Miedo .... a lo desconocido



Miedo (Del lat. metus)
Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario
Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea

Miedo 1: a lo desconocido ...


Miedo 1: - La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido – Howard P Lovecraft


Observé a unos niños jugar al rescate en el parque. Los observé curiosa y con cierta nostalgia. Yo también hace tiempo me ponía nerviosa cuando sentía los ojos del que quería atraparme correr a por mí. Parecía que se nos iba la vida en conseguir llegar hasta aquella columna en medio del patio donde se gritaba “salvado” y la tensión desaparecía como por arte de magia. Esa columna representaba llegar a casa, a tu hogar, a ese espacio seguro y reconocible en el que ya nada podía pasarte. Esa columna nos devolvía la paz.

Hoy, entre sueños, he sentido frío.

No reconocía el color de las paredes. Ni rastro de mis fotos, de mis cuadros. Las huellas del paso de mi tiempo se habían borrado. Al primer escalofrío quise cerrar la ventana, aquella junto a la que me tomé tantas fotos al amanecer, con la luz reflejada en su cristal. Y no pude. No conseguía llegar. ¿Dónde están mis libros? – grité asustada. Empecé a añorar, así, de golpe, como si no hacerlo me privara de recuerdos. Extrañé mis libretas de relatos, las agendas ordenadas que yo desordenaba con historias y vivencias. No era capaz de localizar ese sofá compartido o el sonido de unos pasos conocidos que frenaban en seco para abrir una puerta, mi puerta. Lloré al no lograr recuperar la sensación de calma que me dejaba dormir en paz. Sí, lloré, lo confieso. Asustada. No conocía el espacio en el que me estaba moviendo. Había desaparecido incluso esa sensación de vacío que trataba de ocultar ocupándome en tareas que no necesitaran emoción. Comprobé que ya no estaban las noches sin dormir ni el dolor en el pecho. No localizaba tampoco aquel trabajo que no me llenaba y que me consumía sin yo darme cuenta. ¿Qué había sido de los ruidos y el humo de una ciudad que no sentía mía? Ya no lo sabría, porque aquellos cuadernos en blanco, que nunca escribía en los días grises, no iban a aparecer jamás.

Entonces, comencé a sudar. El calor me subía por la garganta y se atragantó en mis ojos. Empecé a quitarme la ropa. Pisando descalza sobre el frío hormigón buscaba desesperadamente donde refugiarme. Me habría arrancado la piel si con ello se hubiera ido esa desazón de inseguridad. ¿Dónde estaban mis cosas? Lo bueno y lo malo. Lo grande y lo vacío de mi existencia. ¿Quién me había quitado los recuerdos? ¡Ay Sabina! – suspiré - ¡a ti te robaron el mes de Abril, pero a mí me han robado la seguridad de lo conocido!

Todo lo que me ha llevado a ser lo que hoy soy, y todo aquello que quizá preferiría olvidar.

Y, de repente, lo entendí. Ahí lo tienes, la columna, tu pilar. Es sencillo, alarga la mano y grita “Salvado”. Es tan fácil que cualquiera lo puede hacer. Venga, roza con tus dedos ese mundo conocido y di adiós al universo por conocer. Total, ¿qué puedes perder?

 (... ...)

7 comentarios:

  1. Manejas la palabra de una forma asombrosa. Para contar historias pero también para entrar en el mundo del alma y el sentimiento ♥ ♥ Tocado!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bonito es lo que tú escribes amiga. Gracias ...

      Eliminar
  2. el " mundo conocido " es nuestro Ser,lo que sentimos,lo auténtico que cada uno es,la belleza,lo que nos guía, love.
    Decir " adiós al universo por conocer " es dejar de vivir desconectado de ti mismo...perdido.
    Aunque ahora ya sabemos el truco... ¡casa!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Quique por leer y meterte en el texto.

      Eliminar
  3. bueno..me metió tu corazón,gracias a ti..

    ResponderEliminar